Así vivimos el Diplomado en Bioeconomía: aprender, conectar y creer en grande
Hay experiencias que nos mueven el piso —y este diplomado fue una de ellas. Nos juntamos con la intención de aprender sobre bioeconomía, pero salimos con una red de apoyo, herramientas muy concretas y, sobre todo, con la certeza de que nuestros proyectos pueden transformar realidades.
Entre risas, retos y muchas ganas, combinamos sesiones presenciales en la Universidad Santo Tomás con encuentros virtuales que permitieron sumar voces de distintos lugares. Cada clase fue un paso más para convertir ideas en soluciones sostenibles y con impacto.

Aprendimos a traducir la bioeconomía en acciones: identificar oportunidades, diseñar modelos de negocio sostenibles, medir impacto y acercarnos a financiación. Pero también practicamos lo invisible: trabajo en equipo, liderazgo y la disciplina de iterar una y otra vez.
Las mentorías personalizadas marcaron la diferencia. El acompañamiento constante de ParqueSoft Meta —en conjunto con Ecopetrol y Econova— nos mantuvo enfocados y con un norte claro. No caminamos solos, y se notó.
Uno de los hitos más emocionantes fue el cierre: tras evaluar avances, potencial y compromiso, cinco iniciativas fueron seleccionadas para continuar en un programa de aceleración. Este siguiente paso les abrirá puertas a acompañamiento especializado y recursos para escalar.
Nos sentimos orgullosos de cada equipo. El diplomado no fue una meta, fue el impulso. Sabemos que los próximos meses traerán nuevas pruebas, pero también más victorias compartidas.
La mezcla de sesiones presenciales y virtuales nos regaló lo mejor de ambos mundos: la cercanía de mirarnos a los ojos en la Santo Tomás y la posibilidad de conectarnos desde donde estuviéramos cuando la agenda apretaba.
Detrás de cámaras hubo organización, logística y mucho corazón. Cada recordatorio, cada recurso compartido, cada feedback oportuno… todo sumó para que el aprendizaje fuera significativo.
Nos quedamos con frases, con apuntes llenos de flechas y con la claridad de que la bioeconomía no es una moda: es una forma de pensar, producir y cuidar el territorio. Es tejer valor económico con respeto por la vida.
Si llegaste hasta aquí, te invitamos a seguir de cerca a los equipos que continúan su ruta de aceleración. Seguro escucharás de ellos muy pronto.
Gracias por creer, por preguntar sin miedo y por compartir lo que saben. Así se construyen ecosistemas: con colaboración real y metas que entusiasman.
Seguimos. Lo mejor está en marcha.
